domingo, 23 de mayo de 2021

 

pearson: escuela primaria N°12

Rescatando recuerdos y curiosidades


En recorrida, tarea que solemos desarrollar para conocer los proyectos y las últimas novedades de las instituciones locales, fuimos afectuosamente recibidos en la Escuela Primaria N°12 “General Manuel Belgrano”, por su directora, Karina Cangiasso, su cálido personal auxiliar, y el siempre atento personal docente. Llevamos de obsequio nuestros números de la revista, que fueron recibidos con alegría, y en gesto de agradecimiento, pudimos acceder a la historia del nacimiento de la institución plasmada en dos libros de actas, que son la fuente que alimenta las páginas de este artículo.

Cuando la localidad de Pearson cursaba poco más de diez años de conformación, un grupo de pobladores, interesados por la creación de una escuela; para transportarnos a aquella época, debemos mencionar que en Pearson se habían asentado en 1914 pobladores en diversos puntos de lo que después sería la localidad, pero además existían en la zona rural aledaña, los colonos que crecían en número y cuyos niños y niñas en edad escolar debían cumplir con sus estudios. Se reunieron para intentar concretar esa misión, que al día de hoy, sabemos que rindió frutos, que continúa su honorable labor en todas sus expresiones; y que también en este artículo nos ocuparemos de valorar y llevarlo a la comunidad en su conjunto.

Pero más allá de centrarnos en la historia propiamente dicha, nos interesamos por esos datos curiosos, anécdotas que nos gustaría reflotar para disfrutar aunque sea un ratito de una lectura histórica pero pintoresca e interesante.

El acta que da comienzo al primer libro, data del 14 de febrero de 1926, sí, hace 95 años, ¡cuántas historias de vida fueron ligadas individual y colectivamente a la propia historia de la institución y por ende, del pueblo de Pearson! Volvamos a los libros. En ese momento, había que construir un edificio para la Escuela, tarea nada fácil, pero a la que sin dudar se dio comienzo. Se realizaron todo tipo de eventos para recaudar fondos, bailes, rifas, competiciones deportivas, etc. También hubo que cumplir con varias reglamentaciones que hacían a lo formal ante las autoridades municipales y provinciales, como dar un marco legal a las funciones de la Escuela. Para comenzar con el dictado de clases, y hasta que se levantara el nuevo edificio, se decidió alquilar una casa, que fue acondicionada para tal fin.

Para los bailes, en una acta podemos leer que “a continuación delos números preparados por la directora dela Escuela y que realizarán los alumnos, efectuar un baile por la concurrencia asistente; contratar dos violines y contando ya con un bandoneón de la localidad”, ¿podemos imaginarnos escuchando la música de esos violines ejecutando melodías durante esa velada?

En las sucesivas reuniones de la que se llamó Comisión Pro Escuela se ponían a discusión una variedad de temas: desde la elección del terreno donde se edificaría la escuela, pasando por el valor e las entradas a cobrar en los eventos, hasta las cuestiones que nunca faltan en el camino de las asociaciones de personas cuyas acciones se ven expuestas a la opinión pública, por ejemplo en una de las reuniones el Señor Audet manifiesta “que habiéndose propalado por el pueblo críticas y censuras a la comisión por mal desempeño de la misma y retención indebida de fondos estaba dispuesto a dar satisfacción de cualquier averiguación o datos que pudieran adquirir los presentes poniendo a disposición los libros de cuentas para que pudieran ser revisados”;  a lo que el Señor Appendino responde “las críticas siempre deben existir”.

El 7 de mayo de 1936, consta la elección del nombre que llevaría la Escuela: Manuel Belgrano. Entre los nombres de aquella comisión están los de Guillermo Allen, Domingo Appendino, Antonio Audet, entre otros.

La población era evidentemente creciente, ya que en los sorteos que se realizaban, las autoridades de la comisión hacían imprimir hasta 500 números para el sorteo, por ejemplo, de una bicicleta; los mismos se vendían en un peso. Los premios eran variados, y la mayoría de ellos dependían de las donaciones recibidas; es el caso de una vaca lechera, que fue rifada para recaudar fondos para la construcción de un aula para el edificio, cuya fiesta de inauguración fue celebrada en la plaza con el armado de una carpa en la que se ofreció un baile popular.

Las actividades eran de lo más atractivas, y también había colaboración entre las instituciones; tal es el caso de un evento organizado con el apoyo de la Sociedad Recreativa Sportiva Pearsense; el mismo consistía en la organización de un partido de FootBall, y también “pedirle al Club Ciclista de esta institución que prepare carrera para ese día contando de darle su merecido premio”. ¿Cómo se organizarían esas carreras de ciclismo? ¿Cuál sería el circuito que tendrían que completar? ¡Un Club Ciclista en Pearson! ¡Cuánta historia por rescatar!


Esas jornadas se comenzaban desde temprana hora, ya que a la salida del sol se dejaban escuchar los disparos de gran salva de bombas para anunciar los eventos; partidos de bochas por la mañana, fiesta escolar con la participación de los alumnos y su correspondiente reparto de caramelos, carreras de sortija, de embolsados y de bicicletas  al promediar la tarde; el broche de oro, era el baile al caer el sol, con orquesta, tarjetas de invitación y programas distribuidos por toda la zona.

Los balances anuales, donde se encontraban los movimientos de dinero que se efectuaban durante el año, eran exhibidos en los comercios locales y también publicados en el diario La Voz de Colón.

Encontramos una historia muy especial, durante 1950, Año del Centenario del paso a la Inmortalidad del General San Martín,  la Comisión Cooperadora resuelve: “comprar un busto de San Martín y ordenar la construcción de una mesa a fin de formar el altar Sanmartiniano”. Al leer estas líneas, nos preguntamos ¿qué fue de ese busto que se adquirió y que se puede observar en una foto que ilustra este artículo? Alentamos a los que puedan aportar algún dato acerca del destino de esa adquisición de la Escuela. 


El trabajo realizado durante la primera etapa se encuentra plasmado en el acta del día de la Asamblea convocada para el día 2 de Marzo de 1941; en la misma la comisión saliente expresa: “que la comisión se inspiró desde su principio en velar por conseguir mejoras en el edificio de la Escuela y así fue como se fueron invirtiendo en obras cuantos fondos pudieron lograrse, dando principio con la edificación de dos aulas, con un costo superior a dos mil pesos, luego se construyó el patio con material, se pintó en su interior, se colocó una celosía de hierro en la ventana y cooperaron con su ayuda a la Escuela en cuanto fue posible. Reconoce haber recibido de los Señores socios presentes su ayuda franca en las reuniones realizadas para lograr fondos, así como espera esta comisión haber satisfecho ante el vecindario la misión que se les había confiado”.

Al depender de Colón, la Capilla recibía, como hasta nuestros días, la atención del sacerdote de esa localidad , pero no sería muy posible que, al finalizar el año, se pudieran concretar varios servicios religiosos con diferencia de pocos días entre sí. Tal es así que, en una oportunidad se trajo al Padre desde Colón, para tomar confesión a los niños que al día siguiente recibieron su Primera Comunión y al mismo tiempo se ofició también la misa de fin de curso. Todo tiempo era valioso en esas épocas para celebrar los acontecimientos de la comunidad.


Los bailes para recaudar fondos eran cada vez más multitudinarios, se llegaban a imprimir hasta 1000 entradas (600 para hombres y 400 para mujeres), los menores de 15 años entraban gratis. Se organizaban pic-nics de fin de año, con la participación de todos los alumnos de la escuela.

Para 1945 se había llegado a la conclusión de que era “necesario insistir en la creación la apertura de un 5to grado, para aumentar la instrucción de los niños”, siempre la voluntad de avanzar en mejorar el nivel de enseñanza.

 

Muchas asociaciones cooperadoras se han desempeñado a lo largo de los años de vida de la Escuela 12, todas han dejado su huella.  Hombres y mujeres que sumaban voluntades en pos del progreso de este pago chico. Todos y cada una de ellos  sembraron esperanza, ya que depositaban en la Escuela, el bien más preciado, la vida de sus hijos, hijas, y el porvenir de todo un pueblo.

 

  •  foto 1: número ganador de la rifa de una "vaca lechera de buena raza"
  •  foto 2: Los hermanos Rosa y Jorge Cabral, posan junto al busto del Libertador General José de San Martín
  •  foto 3: Acta donde se designa el nombre de Manuel Belgrano a la Escuela Primaria
  •  foto 4: Acta que da apertura al libro N°2 de la Comisión Cooperadora Manuel Belgrano del año 1941. Podemos observar la caligrafía que en esos tiempos comúnmente se utilizaba en estos casos.
  •  foto 5: alumnos de la escuela disfrutando del patio de la Escuela, que en la actualidad está techado y se utiliza como salón de usos múltiples.

   

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Un capítulo en la historia de la industria nacional

Un capítulo en la historia de la industria nacional El hito de la construcción del dique San Roque   ¿Quién fue Juan Bialet Massé? ¿Qué ...