martes, 25 de mayo de 2021

211° Aniversario de la Revolución de Mayo y la actualidad

La trama histórica y la acción de los individuos

En este artículo buscamos identificar el entramado de condiciones que precipitaron esa Revolución y evaluar cómo se encuentra hoy ese entramado.

I . Hace 211 años 

A inicios del siglo XIX el feudalismo atravesaba su larga agonía. En Inglaterra y Francia había triunfado la revolución burguesa. Desarrollar la producción capitalista, exigía que el poder y las instituciones estuvieran al servicio de ese desarrollo, pero tal cosa amenazaba el poder y las instituciones feudales. Al desarrollarse el capitalismo crece su necesidad de mercados y no repara en medios para conseguirlos. Por la guerra económica, Francia cierra los puertos europeos al comercio inglés, y los ingleses invaden Buenos Aires en busca de mercados en 1806 y 1807. ambos intentos fracasan por la resistencia popular. Más tarde, Francia invade España y encarcela al rey. Así, entre 1808 y 1811 se conmueve el imperio español. En España un movimiento revolucionario crea Juntas de Gobierno y lucha al mismo tiempo contra las tropas francesas invasoras y la nobleza absolutista, y llaman a los pueblos de las provincias americanas a hacer lo mismo. Desde 1809 a 1811 se producen revoluciones en toda Hispanoamérica y surgen Juntas de Gobierno, más aún tras la derrota definitiva de los ejércitos españoles frente a los franceses (caída de la Junta Central de Sevilla en 1810): Chuquisaca, La Paz y Quito en 1809; Caracas, Buenos Aires, Bogotá, Santiago de Chile y Dolores (México) en 1810; Asunción, Asencio (Uruguay), El Salvador, Nicaragua y Guatemala en 1811. En este contexto se produce la Revolución de Mayo. Buenos Aires ya cuenta con los cuerpos de milicia creados y fogueados durante las invasiones inglesas, gracias a los cuales será la única revolución que quede en pie a pesar del contraataque de la nobleza reaccionaria. Pero en 1810 junto a los patriotas revolucionarios actúan otras fuerzas cuyos objetivos son los ingresos de la Aduana, el tesoro virreinal, la alianza comercial con los británicos y crear un sistema elitista que les permita manejar esos recursos y relaciones económicas. Una vez logrados esos objetivos debía cesar la lucha, pues continuarla hasta la independencia haría peligrar esos objetivos.


Esos intereses imponen el agotamiento de la primera etapa de la lucha: el asesinato de Mariano Moreno, la derrota de Castelli en el Alto Perú, el juicio a Belgrano, etc. La llegada de San Martín repone el objetivo independentista con nuevos planes, es conocida su epopeya: el encuentro con Monteagudo, con O´Higgins y Bolívar, su ejército sudamericano, su idea de unidad continental, etc. La lucha independentista se extiende hasta 1825. Ahora bien, sin los conflictos y contradicciones entre los países europeos ¿hubiera sido posible el triunfo independentista? ¿cuánto más hubiera costado? Sin el conflicto entre Francia e Inglaterra por el dominio económico de Europa que provocó las invasiones inglesas al Rio de la Plata ¿cómo hubiéramos tenido dispuesto en 1810 un ejército de 5000 hombres? España y Francia apoyaron la rebelión de las colonias inglesas (hoy EEUU) contra Inglaterra. Luego Inglaterra colaboró con los procesos revolucionarios hispanoamericanos. Las contradicciones entre las potencias de la época dieron a los pueblos americanos mayor margen de maniobra. ¿Qué relación había entre estos levantamientos en América y la situación de España en el mundo?, la agonía del sistema feudal en España, y su inferioridad ante el ímpetu del capitalismo (Inglaterra y Francia), impedía al imperio español satisfacer los intereses que habían crecido en las colonias. Por lo tanto 1– El entramado de condiciones históricas e intereses económicos determinó un profundo cambio en las relaciones de fuerza: por un lado que las potencias de la época no pudieran ayudarse entre sí, al contrario, que cada una tratara de aprovechar la debilidad de las otras; por otro lado, esas disputas alentaban las rebeliones coloniales, que confluían potenciándose entre sí. 2– Por tal motivo, en el entramado de condiciones históricas son decisivas las condiciones mundiales y la relación entre las potencias. 

II . Cómo siguió 

 En pos de la máxima ganancia y espoleado por la competencia, el capitalismo desarrolló continuamente la capacidad productiva. En ese camino se repitió una constante: cada vez que se llegó a un auge de producción y venta, se desembarcó siempre en una crisis de sobreproducción. Además de todas las consecuencias negativas, estas crisis implican una desesperada necesidad de nuevos mercados (donde colocar la siguiente producción). Al superarse cada crisis se retoma la producción (mayor concentración del capital y de la producción). Así se llega a fin de siglo XIX con los negocios y el territorio de todo el mundo repartido entre algunas grandes potencias. La siguiente crisis exigió un reparto distinto de lo ya repartido, así en el siglo XX, la disputa por los negocios, mercados y colonias provocan la Primera y Segunda Guerra Mundial. Hace 70 años ya el mundo quedaba chico, no había lugar para todas las potencias capitalistas. 

III . Condiciones actuales 

Veamos índices de la velocidad del avance tecnológico y la concentración del capital hoy:

Clarín, 9-12-09 “¿Cuánta plata hace falta para crear un puesto de trabajo? Según G. Bernat de la consultora Finsoport, en 2003 crear un empleo en la economía argentina salía en promedio U$S 33.200. El año pasado trepó a una cifra llamativa: U$S 700.000.”

¡En 5 años el capital necesario para crear un puesto de trabajo creció más de 21 veces! Y en los países industrializados el avance es mayor aún; índice elocuente del aumento de: 

1) El capital necesario para mantenerse en competencia. 

2) La capacidad productiva y 

3) La necesidad de más mercados. 

El Economista, 26-2-10 S. Johnsons, ex economista del FMI: “Los 6 bancos más grandes de EEUU tienen activos que superan el 63% del PBI de EEUU. En 2006 era de 55%. Hace 15 años era solo el 17%.” Los “4 grandes” (Bank of America, Citygroup, Wells Fargo y JP Morgan Chase) concentran una gran porción del mercado de instrumentos financieros clave: 50% de las hipotecas, 65% de las tarjetas de crédito, y casi el 100% de los títulos que se transan privadamente fuera de la Bolsa o el Mercado de Valores.

El aumento vertiginoso del capital y el mayor acaparamiento de los negocios, se potencian entre sí. Es imposible parar el avance tecnológico, y en el capitalismo ese avance implica concentración (hoy violenta) del capital y la riqueza. Cada vez más crecen las fuerzas económicas que compiten y cada vez es menor el espacio en disputa, el choque de intereses es más duro y destructor que en 1810. Estas son hoy las condiciones históricas. Veamos ahora una muestra de lo que sucede en Europa:  

Clarín, 14-3-10 Analista J. Castro: “Alemania cada vez más inclinada hacia la demanda extraeuropea. Las exportaciones alemanas representan 47% del PBI, y eran el 20% en 1990. Hoy, mantener su condición de gran exportadora mundial implica para la industria alemana una radical reestructuración, obligada a competir, no en el marco europeo, que quedó atrás, sino en el contexto global.”

Una radical reestructuración de la industria implica una enorme inversión de capital, y un salto en la productividad, y eso repercutirá en el comercio mundial, por eso:

Clarín, 14-3-10 The Washington Post: “Alemania y el gasto de los otros.los desequilibrios económicos de Europa echan luz sobre un problema internacional más amplio.” Clarín, 6-4-10 “UE ¿Cuánto más resiste el motor franco alemán? Mientras Berlín apuesta a que mejorando la productividad es posible salvarse, París sostiene que aún así es imposible si no se impulsa una nueva arquitectura económica internacional".

En una palabra: la Unión Europea y su moneda, el euro, fueron una creación franco-alemana para asegurarse ventajas en la venta de la producción de ambos en el mercado europeo; 10 años después se agotó esa etapa y ya no hay lugar para ambos, y por eso no hay acuerdo entre Francia y Alemania sobre cómo seguir. El veloz avance productivo enfrenta a anteriores aliados y debilita y desaloja a un jugador tras otro. La lucha entre las potencias es por la supervivencia. El núcleo del sistema se agrieta. 

IV . La ley del gallinero 

 Veamos cómo lo anterior provoca la confluencia de las luchas de los pueblos:

Clarín, 28-3-10 F. de la Balze: “El mundo prefiere no ver la próxima crisis fiscal. Las políticas instrumentadas para salvar a los bancos y sacar a las economías de la recesión han generado enorme déficit por muchos años. Y, como los gastos en jubilaciones y seguridad social son un componente esencial de los desequilibrios fiscales, los gobiernos tendrán que introducir dolorosas reformas para contener dichos gastos.” 

Clarín, 21-2-10 The Guardian: “Grecia, España, Gran Bretaña y Noruega enojados con los mercados.” Los mercados que nosotros salvamos ahora nos están poniendo dificultades por los déficits en los que incurrimos para salvar a aquellos que ahora nos exigen recortes presupuestarios., “qué paradoja” dijo Zapatero, presidente español.

La enorme deuda pública de todos los países desarrollados no quiere ser pagada por quienes la crearon, e intentan descargarla en sus propios pueblos y en los países subdesarrollados. Con eso provocan la simultaneidad e identidad común de las luchas en todos los países.

Clarín, 24-2-10 “Europa en vilo por una ola de huelgas. Hay protestas en Francia, Alemania, España y Grecia por los recortes y planes de ajustes.” 

Clarín, 25-2-10 “Choque con la policía y represión en la huelga contra el ajuste griego. Tres millones de trabajadores se sumaron ayer a las medidas de fuerza.”

Esta fase de la crisis recién comienza y las luchas son simultáneas.

V . El proceso acá 

 La anterior fase de la crisis: Méjico 1994, Sudeste Asiático 1997, luego Rusia, Brasil, Argentina y Turquía; acá hay “corralito”, se van impunemente por Ezeiza aviones cargados con miles de millones de dólares. Así se confisca a grandes sectores de la llamada clase media; y hasta los grandes grupos económicos locales en Argentina Y América Latina se las ven mal y “sienten” la proximidad del abismo. Esto tuvo dos efectos: 

 A) Barrió con la confianza incondicional de la clase medias en el sistema y en la clase dirigente y 

B) Quebró la estabilidad y solidez de la alianza entre el gran capital internacional, la oligarquía y el gran capital local. Fuerzas claves en la solidez del sistema comienzan su distanciamiento. 

El proceso de la crisis impone la necesidad de autodefensa de las economías de la región y de los intereses de sus clases dirigentes; así emergen una serie de gobiernos, que con grados de acuerdo, tantean con vacilaciones y contradicciones un camino de integración latinoamericana. Con variantes y matices ocurrió en otras regiones del mundo. Llegado un momento la crisis estalló en los países desarrollados, lo que comenzó a movilizar a amplios sectores sociales y trabajadores en los países desarrollados. Enormes fuerzas sociales que no quieren pagar la crisis se disponen a pelear. Y la crisis y sus costos crecen. 

VI . Situación análoga a 1810 

  • Las potencias disputan entre ellas; no pueden unirse ni sostener su alianza con las clases pudientes de los países periféricos. 
  • Los trabajadores de los países centrales, tuvieron por mucho tiempo, conquistas y concesiones que hoy la crisis exige sacarles. 
  • En muchos países subdesarrollados sólo la unión del capital internacional con la alta burguesía local pudo, sobornando a la “clase media”, aislar y derrotar a los trabajadores. Por ejemplo, sin la ayuda económica, política y militar del imperialismo ¿hubiera podido la alta burguesía chilena voltear al gobierno de Salvador Allende o la oligarquía argentina a Perón? Hoy la crisis empuja a confiscar a las clases medias. 

Asistimos, como en 1810, a un límite histórico cuyo resultado es un entramado de condiciones que provocan un profundo cambio en las relaciones de fuerza. 

VII . El entramado histórico y la acción de los individuos 

Recordemos, por ejemplo, la experiencia de diciembre de 2001. Si tres meses antes alguien le hubiera dicho a los ahorristas que cayeron en el “corralito” que tres meses después iban a cortar calles, golpear bancos, hacer marchas, concentraciones, etc. ¿qué hubieran dicho? La gran mayoría hubiera negado esa posibilidad, y muchos de ellos asegurarían que no importa lo que pasara, no se meterían en ninguna acción de ese tipo. Muchos creen que depende de ellos involucrarse o no en este tipo de acciones, y hasta cierto punto es así. Pero este cierto punto es muy acotado. Ya que muchas veces nuestra acción depende más de las circunstancias en que nos encontramos que de nuestra creencia anterior. Y en caso de grave crisis depende por entero de las circunstancias. Ya que la crisis, llegado un punto, impide continuar con la vida habitual, la altera, y nos obliga a actitudes, acciones y conductas que respondan a ese cambio de las circunstancias y no a lo que creíamos antes de aparecer esas condiciones “anormales”. En esa acción (millones de personas se involucran e intervienen en diversas medidas y formas) se expresa que se ha llegado a un límite. Así fue en 1810, y ahora como vimos, nos acercamos a otro límite. Las condiciones sociales en que vivimos no toleran más parches, la economía, la ecología, las relaciones entre Estados, la seguridad, etc. Son síntomas de una enfermedad social. 

Los hombres y mujeres de la Independencia lograron resolver esa encrucijada ante todo porque su mira estaba en la enfermedad y no en la billetera del paciente. No se limitaron a paliar los síntomas de la enfermedad social, sino que con firmeza, determinación y tenacidad enfrentaron la causa para erradicarla. Y en ese camino enfrentaron a quienes solo querían alcanzar mezquinos intereses particulares, de grupo o económicos. Fueron intransigentes con toda vacilación o debilidad, porque el objetivo no era negociable. Cuando los momentos límites llegan, y el entramado de condiciones históricas provocan cambios en las relaciones de fuerza, quedarse en la pelea contra los síntomas y por paliativos no sólo es inútil, sino que condena a la derrota. 

Pariendo una nueva sociedad—Año 2010

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